El display advertising es la publicidad gráfica en internet: los banners, imágenes, animaciones y vídeos que aparecen en webs, aplicaciones y plataformas mientras el usuario consume contenido. A diferencia de la publicidad en buscadores —que responde a una búsqueda activa—, el display interrumpe o acompaña la navegación, por lo que su lógica se parece más a la publicidad exterior o de revista: impactar, recordar, sembrar.

Se compra principalmente de dos formas: en redes como Google Display Network (millones de webs y apps asociadas) o mediante publicidad programática, la compra automatizada en tiempo real de impresiones en multitud de soportes. Los formatos van del banner estándar al vídeo, los formatos nativos integrados en el contenido y las piezas rich media interactivas.

Sus fortalezas: alcance enorme a bajo CPM, segmentación fina (por intereses, contextos, audiencias similares) y un papel insustituible en el remarketing, el reimpacto a quienes ya visitaron la web. Sus debilidades son conocidas: la ceguera al banner (los usuarios aprenden a ignorarlos), los bloqueadores de anuncios y el riesgo de aparecer en soportes de baja calidad si no se controla la brand safety.

El display funciona cuando se le pide lo que sabe hacer: construir notoriedad y frecuencia, apoyar lanzamientos y reimpactar audiencias, con creatividades simples y marca visible desde el primer segundo. Pedirle conversión directa de público frío suele acabar en CTRs decimales y decepción: forma parte de un sistema, no es el sistema.