El GRP (gross rating point o punto de rating bruto) es la unidad clásica de medición de la presión publicitaria en medios masivos, especialmente televisión. Un GRP equivale a alcanzar al 1% del público objetivo una vez. Se calcula multiplicando cobertura (porcentaje del target alcanzado) por frecuencia media (veces que cada persona alcanzada ve el anuncio): una campaña que llega al 60% del target con una frecuencia media de 5 impactos suma 300 GRPs.
Es una medida bruta —de ahí su nombre—: cuenta impactos acumulados, con duplicaciones, no personas distintas. Por eso se acompaña siempre de sus componentes: la cobertura dice a cuánta gente distinta se llegó; la frecuencia, cuántas veces. Los mismos 300 GRPs pueden ser mucha gente pocas veces o poca gente machacada, y el efecto publicitario es muy distinto.
El GRP es la moneda de cambio de la planificación de medios tradicional: con él se negocian tarifas, se comparan soportes y se dimensionan campañas de televisión, radio y exterior. De él derivan métricas de coste como el coste por GRP, que permite comparar la eficiencia de cadenas y franjas.
En el ecosistema digital su equivalente conceptual son las impresiones y el CPM, y la industria lleva años persiguiendo la medición cross-media: sumar la presión de TV y digital en una métrica común de audiencia. Para campañas de notoriedad que combinan ATL y digital, entender GRPs sigue siendo imprescindible para hablar el idioma de las centrales de medios.