Una landing page o página de aterrizaje es una página web diseñada con un único objetivo de conversión: que el visitante realice una acción concreta, como dejar sus datos, descargar un contenido, registrarse o comprar. A diferencia de una home —que atiende a públicos y objetivos múltiples—, la landing elimina distracciones: sin menú de navegación, sin enlaces secundarios, con un solo mensaje y una sola llamada a la acción.

Es la pieza de destino natural de las campañas: anuncios de SEM y redes sociales, emails o códigos QR apuntan a landings específicas porque la coherencia entre el anuncio y la página (message match) multiplica la conversión. Enviar tráfico de pago a una home genérica es una de las formas más comunes de desperdiciar presupuesto.

La anatomía de una landing eficaz incluye: un titular que conecta con lo que el visitante buscaba, un subtitular que concreta el beneficio, prueba social (testimonios, logos de clientes, cifras), una descripción clara de la oferta, un formulario con los campos mínimos imprescindibles y una llamada a la acción visible y específica («Descarga la guía» mejor que «Enviar»). Todo redactado con buen copywriting.

La conversión de una landing nunca se da por terminada: se mide (tasa de conversión: porcentaje de visitantes que completan la acción) y se optimiza de forma continua mediante A/B testing de titulares, formularios y llamadas a la acción. Cada lead captado entra después en el embudo de conversión para su maduración.