El copywriting es la escritura persuasiva aplicada al marketing y la publicidad: la redacción de textos cuyo objetivo es provocar una acción —comprar, suscribirse, hacer clic, recordar una marca—. El profesional que lo ejerce es el copywriter, y su materia prima no son las palabras bonitas sino el conocimiento del cliente: qué desea, qué teme, qué objeciones tiene y qué le haría dar el paso.
El copywriting está en casi todo lo que una marca escribe: titulares y eslóganes, anuncios, páginas web y landing pages, emails de venta, fichas de producto, guiones de vídeo o textos de redes sociales. Cada formato tiene su técnica, pero los principios son comunes: claridad antes que ingenio, beneficios antes que características, especificidad antes que generalidades y una llamada a la acción inequívoca.
Conviene distinguirlo de la redacción de contenidos (content writing): el contenido informa o educa con objetivos a medio plazo (es el terreno del content marketing), mientras el copy persigue una respuesta inmediata. En la práctica ambos se mezclan: un buen artículo lleva copy en su titular, y una buena página de venta educa mientras persuade.
El proceso profesional empieza por la investigación (entrevistas, reseñas, conversaciones de venta: el vocabulario real del cliente vale oro), sigue con la jerarquía del mensaje (qué se dice primero y por qué) y termina con el testado: el copy no se discute, se mide, idealmente con A/B testing. Su herramienta narrativa más potente es el storytelling.