Alguna vez te has preguntado ¿por qué tienes una web?

 

Si la respuesta es: porque hay que tenerla. Tienes un problema. Si la respuesta es: porque hay que estar en internet, también. Pero no te preocupes, has llegado al lugar adecuado. Podemos ayudarte.

 

Lo primero que hay que entender es que la página web de un negocio no es una tarjeta de visita. ¿Recuerdas que has hecho con la última tarjeta de visita que te han dado? Probablemente esté en la basura o encerrada en algún cajón del escritorio. Con mucha suerte habrás introducido los datos en un CRM y así puedas guardar ese proveedor para encontrarlo cuando lo necesites. Pues con tu página web puede pasar más o menos lo mismo. Lo más probable es que el que llegue a ella no sea porque te conoce a ti, si no porque busca una solución a su problema. Y si lo has hecho suficientemente bien, está navegando por tu web esperando a que le convenzas de que tu producto puede solucionar sus necesidades.

 

Lo primero es tener información. Sí, el Big Data del que tanto se habla, también está disponible para tu negocio. Conocer la cantidad de personas que visitan tu web, de dónde vienen, qué buscan y cuánto tiempo pasan en ella es tremendamente importante. La señora María de la Mercería de al lado, puede decirte cuánta gente entra en su tienda, qué es lo que suelen pedir, cuántos clientes repiten y entran varias veces al mes. La señora Maria es la versión analógica de Analytics. Cuando tienes los datos es cuando puedes interpretarlos bien y tomar decisiones estratégicas adecuadas.

 

Si dejas de pensar que una vez te han realizado la web ya se ha acabado el trabajo, empezarás a entender que la web es como la cimentación de un edificio. Cuanto más alto quieras construir el edificio, más potente debe ser la cimentación en la que se sostente. La parte buena es que la web puedes ir agrandándola a medida que vas haciendo crecer tu rascacielos. Una vez tienes creado el sitio web de tu negocio debes dejarlo crecer y para crecer debes asumir que irá evolucionando. Modificándose, cambiando y mejorando constantemente para optimizar el servicio que te ofrece.

 

 

¿Pero qué servicio me da mi web?

 

1. Captación

Tu web puede servir para muchas cosas, la primera y más habitual es captación de clientes. Generalmente ese es el objetivo principal, sobre todo de los nuevos negocios. Captación pura y dura de leads para ventas. No es un mal objetivo, pero no debería ser el único.

 

2. Branding

Al igual que todos y cada uno de los puntos de contacto que tenga tu marca con tus clientes, tu web es también una prolongación de tu marca. Muchas veces de las más importantes ya que suele ser el primer punto de contacto. Y ya se sabe que solo tenemos una oportunidad de causar una primera buena impresión. La imagen de tu web debe reflejar tu marca. El equilibrio estético en este aspecto es importantísimo ya que si tu producto es de lujo, tu página web debe reflejar las sensaciones que produce un producto de lujo. De la misma manera que si tu producto es low cost, debe reflejar ese precio pero generar la confianza suficiente para que el comprador no se espante.

 

3. Mejores clientes

Aunque parezca raro muchas veces no se quieren más clientes, se quieren mejores clientes. Cualquier departamento de ventas te sabrá decir rápidamente qué clientes son mas difíciles. Cuando el cliente compra algo de lo que no está totalmente convencido siente una sensación desagradable que le hace sospechar continuamente, lo que supone un problema posterior. Cuando se ha formado adecuadamente al cliente mediante el branded content, o con el copywriting de nuestra web, el lead que llega está mas convencido del producto o servicio y entiende mejor qué necesidades cubre. El departamento comercial tendrá menos problemas para venderle y será mucho menos costoso en tiempo y consecuentemente en dinero.

 

4. Crear comunidad

Si bien en los últimos años las redes sociales han capitalizado este concepto, la volatilidad que tienen hace que sea tremendamente peligroso para una marca crear comunidades enormes en redes sociales que pueden cambiar de algoritmo de la noche a la mañana y hacer perder una cantidad de trabajo enorme que hay que elaborar en otro sitio otra vez. Si bien la reputación de la marca en una red social es fácilmente transferible a una nueva, requiere empezar de cero. Pero a día de hoy existen tecnologías suficientemente desarrolladas como para centralizar en el sitio web de la marca a los contenidos creados para la comunidad y por la comunidad. No hay nada mejor para deleitar a tus clientes contentos que compartiendo su contenido a toda tu comunidad.

 

5. Canal de comunicación

Generalmente pensamos en nuestra web como algo inmóvil, pero el potencial que tiene como canal de comunicación interna y externa es amplísimo. Las intranets no dejan de ser extensiones de nuestro sitio web utilizadas como base de la comunicación interna. No dejes que tus empleados se enteren de las noticias y acontecimientos de la empresa por otros canales de comunicación. Aprovecha también ese potencial con tu audiencia externa, tienes tu propio medio de comunicación, actualiza tu información, ofrece noticias relevantes e informa de las novedades.

 

 

Tu web no es un producto, tampoco es un gasto y mucho menos es un florero virtual decorativo. En Mazzima creamos webs eficientes, que estén preparadas para ofrecer un buen retorno de la inversión, que trabajen para ti en pro de tu marca y que capten mejores clientes.

 

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