X, la red social antes conocida como Twitter, es la plataforma de conversación pública en tiempo real: mensajes breves, hilos, tendencias y debate abierto. Rebautizada en 2023 tras la compra por Elon Musk, mantiene el rasgo que la hizo única: es el lugar donde las noticias estallan, las marcas conversan sin intermediarios y la actualidad se comenta en directo.
Para las marcas, X cumple funciones específicas que otras redes no replican. Actualidad y tiempo real: comunicados, lanzamientos, cobertura de eventos y ferias en directo. Atención al cliente pública: las quejas se ventilan a la vista de todos, y gestionarlas bien es comunicación de marca, no solo soporte. Conversación sectorial: en B2B, los hilos y debates profesionales construyen autoridad. Y escucha social: pocas plataformas ofrecen una materia prima tan rica para detectar tendencias, crisis incipientes y percepción de marca.
Su códigos propios exigen oficio: el tono conversacional e ingenioso rinde más que el corporativo (los community managers que entienden la plataforma se convierten en activos de marca), la inmediatez manda y los errores se viralizan tan rápido como los aciertos. Es la red de mayor riesgo y mayor recompensa para el community manager.
Su lugar en la estrategia depende del público: imprescindible en sectores donde la conversación profesional, mediática o tecnológica ocurre allí; secundaria donde el público objetivo emigró a otras plataformas. Como siempre, la pregunta no es «¿hay que estar en X?» sino «¿está allí nuestro target y tenemos algo que decir cada día?».