UX son las siglas de User Experience, la experiencia de usuario: cómo se siente y qué consigue una persona al interactuar con un producto digital, una web o un servicio. El diseño UX es la disciplina que proyecta esa experiencia para que sea útil (resuelve una necesidad real), usable (fácil e intuitiva) y satisfactoria (agradable, incluso memorable). Su principio rector: el diseño no es cómo se ve, es cómo funciona.
Conviene distinguir UX de UI (User Interface): la UI es la capa visible —botones, tipografía, colores, composición—, mientras la UX abarca todo el recorrido: arquitectura de la información, flujos de navegación, contenido, tiempos de carga, formularios, mensajes de error. Puede existir una interfaz bonita con una experiencia pésima; lo contrario es más raro, porque una buena UX suele exigir una UI clara.
El proceso de diseño UX es iterativo: investigación con usuarios reales (entrevistas, test de usabilidad, analítica), definición de flujos y wireframes, prototipado, test y mejora continua. La materia prima son los datos de comportamiento, no las opiniones del equipo: lo que la gente hace contradice a menudo lo que dice, y ambas cosas contradicen lo que la empresa supone.
Para el marketing, la UX es decisiva: condiciona la conversión (una landing page confusa tira el presupuesto de captación), el SEO (Google premia la experiencia de página) y la percepción de marca, porque la web es hoy el primer punto de contacto con la empresa. Es un pilar de nuestro servicio de diseño web.