UI son las siglas de user interface, la interfaz de usuario: la capa visible e interactiva de un producto digital, todo aquello con lo que la persona ve y opera: botones, menús, formularios, tipografías, colores, iconos, espaciados, animaciones. El diseño UI es la disciplina que proyecta esa capa para que sea clara, coherente, estética y accesible.
Se define mejor por contraste con su pareja inseparable: la UX diseña la experiencia completa (qué pasos da el usuario, qué encuentra, qué siente, si logra su objetivo); la UI da forma visible a ese diseño. La distinción clásica: la UX decide que el proceso de compra tenga tres pasos y cuáles; la UI diseña cómo se ve y se toca cada uno. Una sin la otra cojea: el flujo brillante con interfaz confusa fracasa igual que la interfaz preciosa de un proceso absurdo.
Sus fundamentos: jerarquía visual (que lo importante se vea importante), consistencia (mismos patrones para mismas funciones, idealmente recogidos en un sistema de diseño con componentes reutilizables), feedback (la interfaz responde a cada acción: estados, confirmaciones, errores comprensibles), accesibilidad (contrastes, tamaños y navegación utilizables por todos) y alineación con la marca: la interfaz es identidad corporativa en su soporte más usado.
En el proceso de diseño web y de producto, la UI llega tras la investigación y los wireframes: convierte la estructura aprobada en diseño final listo para desarrollo, con todos sus estados y variantes responsive documentados.