El quiz marketing es el uso de cuestionarios interactivos como herramienta de captación, segmentación y engagement: tests del tipo «¿Qué tipo de X eres?», diagnósticos («Evalúa la madurez digital de tu empresa») o recomendadores («Encuentra tu producto ideal en 5 preguntas»). Combina dos resortes muy humanos: la curiosidad por el resultado y el gusto por hablar de uno mismo.
Como lead magnet, el quiz tiene una ventaja estructural: el usuario invierte antes de que se le pidan los datos. Tras responder ocho preguntas, dejar el email para recibir el resultado parece un paso natural, no un peaje. Por eso sus tasas de conversión superan habitualmente a las de la guía descargable clásica.
Su segundo valor es menos visible y más estratégico: cada respuesta es dato declarado voluntariamente —zero-party data— que permite segmentar desde el primer día. El diagnóstico que clasifica al usuario en un perfil alimenta directamente el lead nurturing: cada perfil recibe la secuencia y la oferta que le corresponde, sin adivinanzas.
Las claves del quiz que funciona: tema irresistible para el buyer persona (su problema, no tu producto), brevedad (5-10 preguntas), resultado con valor real (un diagnóstico útil, no un horóscopo), datos pedidos al final y con justificación, y resultado compartible que alimente la difusión orgánica. En B2B, el formato «auditoría exprés» o «calculadora» es de los captadores de leads cualificados más eficaces que existen.