El marketing mix es el conjunto de variables que una empresa combina para llevar su oferta al mercado. Su formulación clásica son las 4P de Jerome McCarthy (1960): Producto (qué se ofrece: características, calidad, gama, marca), Precio (cuánto cuesta: estrategia de precios, descuentos, condiciones), Punto de venta o distribución (dónde y cómo se compra: canales, cobertura, logística) y Promoción (cómo se comunica: publicidad, relaciones públicas, promociones, venta personal).

Su valor conceptual sigue vigente: recuerda que el marketing no es solo comunicación. Una marca es también una decisión de precio (que comunica posicionamiento más alto que cualquier anuncio), una experiencia de compra y un producto que cumple. Las incoherencias entre las P se pagan: el producto premium vendido en canal de saldo, o la promoción brillante de un producto mediocre, fracasan con precisión.

Para servicios, el modelo se amplió a 7P añadiendo Personas (quienes prestan el servicio son el servicio), Procesos (cómo se entrega) y Prueba física o evidencia (lo tangible que rodea lo intangible: espacios, materiales, señales de calidad). Otras revisiones proponen mirar desde el cliente: el modelo 4C reformula producto como valor para el Cliente, precio como Coste total, distribución como Conveniencia y promoción como Comunicación bidireccional.

En la práctica, el mix es la lista de control de la coherencia estratégica: una vez definidos la segmentación y el posicionamiento, cada P se alinea con ellos. Es el puente entre la estrategia y las decisiones operativas del día a día.