UGC son las siglas de user-generated content, el contenido generado por usuarios: fotos, vídeos, reseñas, unboxings y publicaciones que los clientes crean de forma espontánea (o incentivada) sobre una marca. Es uno de los activos más valiosos del marketing actual por una razón simple: la gente cree a la gente; la recomendación de un igual pesa más que cualquier anuncio.

Su valor opera en tres frentes. Credibilidad: el UGC funciona como prueba social masiva —clientes reales usando el producto en contextos reales—. Contenido: alimenta los canales de la marca con material auténtico y abundante que ningún equipo interno podría producir a ese ritmo. Y conversión: las fichas de producto y campañas que integran contenido de clientes convierten sistemáticamente mejor que las que solo muestran material de estudio.

Cómo se estimula: productos y experiencias que merecen ser compartidos (el packaging fotogénico, los espacios instagrameables, los photocalls), hashtags de comunidad, concursos y retos, programas de embajadores y la versión profesionalizada del fenómeno: los creadores UGC, perfiles contratados para producir contenido con estética de usuario para los anuncios de la marca.

Las reglas de uso: pedir permiso antes de republicar (el contenido es de su autor), acreditar, y no maquillar la naturaleza del contenido incentivado, que la normativa obliga a identificar. Bien gestionado, el UGC convierte a los clientes en el departamento de contenido más creíble de la marca, y es el combustible natural del influencer marketing y las redes sociales.