El retail marketing es el marketing aplicado al comercio y al punto de venta: el conjunto de estrategias para atraer compradores a la tienda —física u online—, convertir la visita en compra y hacer que vuelvan. Trabaja donde se decide la mayoría de las compras: delante del producto.
En la tienda física, sus herramientas clásicas siguen siendo decisivas: la ubicación y el escaparate (la primera conversión es que entren), el visual merchandising (cómo se exponen los productos para guiar el recorrido y provocar la compra), la arquitectura comercial y el interiorismo (el espacio como expresión física de la marca y máquina de vender), la promoción en el punto de venta, el surtido y el precio, y el personal, que es experiencia de marca en directo.
La realidad actual es omnicanal: el cliente investiga online y compra en tienda (webrooming), o prueba en tienda y compra online (showrooming), y espera continuidad entre ambos mundos: stock visible online, recogida en tienda, devoluciones cruzadas. El retail marketing moderno integra e-commerce, datos de cliente (CRM y programas de fidelización) y tienda física en una sola experiencia, donde la tienda evoluciona de almacén con caja a espacio de marca y experiencia.
Sus métricas propias: tráfico de tienda, tasa de conversión de visita a compra, ticket medio, ventas por metro cuadrado y recurrencia. Para marcas que venden a través de distribuidores, el retail marketing incluye además el trade marketing: las acciones dirigidas al canal para ganar visibilidad y apoyo en el lineal ajeno.