Una query es la consulta de búsqueda: las palabras exactas que una persona escribe (o dicta) en un buscador. Es la materia prima del marketing en buscadores, y conviene distinguirla de la keyword: la keyword es el término que el marketer elige trabajar; la query es lo que el usuario realmente escribe, con sus variantes, errores, rodeos y lenguaje natural. Una keyword puede recibir tráfico de cientos de queries distintas.

Las queries se clasifican por intención, igual que las keywords: informacionales (quiere saber), navegacionales (quiere llegar a un sitio concreto), comerciales (está comparando) y transaccionales (quiere actuar). Pero su valor añadido está en el detalle: las queries reales revelan el lenguaje exacto del cliente, sus dudas concretas y necesidades que nadie había previsto. Por eso son una mina de insights.

Dónde consultarlas: en Google Search Console (las queries reales por las que aparece y recibe clics tu web: la fuente más valiosa y gratuita de investigación SEO), en los informes de términos de búsqueda de Google Ads (qué escribió la gente que activó tus anuncios: imprescindible para depurar y descubrir), y en las sugerencias y preguntas relacionadas del propio buscador.

Su evolución marca la del sector: las queries son cada vez más largas, conversacionales y habladas, y los buscadores responden cada vez más con resultados generados por IA. Trabajar pensando en queries completas —preguntas reales con contexto— en lugar de palabras sueltas es ya la forma correcta de plantear el contenido y el SEM.