El link building es la práctica del SEO dedicada a conseguir que otras webs enlacen a la tuya. Esos enlaces entrantes (backlinks) funcionan para Google como votos de confianza: una página enlazada desde sitios relevantes y con autoridad merece, a ojos del algoritmo, mejor posición. Es el pilar del SEO off-page y una de las áreas más determinantes —y delicadas— del posicionamiento.
No todos los enlaces valen igual. Cuentan la autoridad del dominio que enlaza, su relevancia temática (un enlace desde un medio del sector vale más que uno genérico), el contexto (un enlace editorial dentro de un artículo supera a uno de pie de página), el texto ancla y la naturalidad del conjunto: un perfil de enlaces sano crece de forma orgánica y variada.
Las técnicas legítimas giran alrededor de merecer y facilitar el enlace: crear activos enlazables (estudios con datos propios, guías de referencia, herramientas gratuitas, contenido que los periodistas citan), relaciones públicas digitales (notas y propuestas a medios), colaboraciones y artículos como invitado con criterio, y recuperación de menciones sin enlace. La compra masiva de enlaces y las granjas de links son la vía rápida hacia una penalización: Google dedica algoritmos específicos a detectarlas.
Su filosofía resume la del buen SEO: los enlaces son consecuencia de tener algo que merece ser citado, acelerada por el trabajo de difusión. El content marketing de calidad y el link building son inseparables: el primero crea la razón; el segundo, la visibilidad ante quienes pueden enlazarla.