Un CTA (call to action o llamada a la acción) es el elemento que pide al usuario dar el siguiente paso: el botón, enlace o frase que convierte el interés en acción. «Solicita tu presupuesto», «Descarga la guía», «Empieza gratis». Está en webs, emails, anuncios y contenido, y es uno de los elementos con más impacto directo en la conversión.
Un buen CTA cumple tres condiciones. Es específico: dice exactamente qué pasará al hacer clic («Descargar el ebook» mejor que «Enviar»; «Reservar demo de 20 min» mejor que «Contactar»). Es visible: destaca visualmente del resto de la página y aparece donde la decisión madura, no solo al final. Y comunica valor, no esfuerzo: el usuario hace clic por lo que recibe, así que el texto formula el beneficio («Empieza a ahorrar») antes que la tarea («Rellena el formulario»).
El contexto manda: a un visitante frío que acaba de llegar no se le pide matrimonio («Compra ahora») sino un paso proporcional a su momento del embudo («Ver cómo funciona», «Descargar la comparativa»). Las páginas eficaces suelen ofrecer un CTA primario y, como mucho, uno secundario de menor compromiso; multiplicar opciones diluye la acción.
Como todo elemento persuasivo, el CTA se redacta con oficio de copywriting y se valida con A/B testing: texto, color, tamaño y posición producen diferencias de conversión sorprendentes a coste cero. Es la optimización con mejor relación esfuerzo-resultado de una landing page.